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Me emociono, te emocionas, nos emocionamos

Guzman Psychotherapy

Lo Que Hoy Siente Tu Corazón, Mañana Lo Entenderá Tu Cabeza.
(Autor Anónimo).

Inició el presente artículo con esta frase que nos pone de presente el hecho de que primero nos emocionamos y luego hacemos la interpretación de ese sentimiento, aunque sea complicado de afrontar somos seres emocionales, que nos dedicamos a transformar y analizar las emociones con el firme propósito de darles un sentido.

Desde que nacemos estamos acompañados por las emociones, y ellas están con nosotros a lo largo de cada una de las etapas de nuestra vida cumpliendo funciones que van más allá de si las consideramos positivas o negativas. A continuación, mencionare algunas de estas funciones:

  • Funciones Adaptativas: Algunas emociones, como por ejemplo el miedo, pueden preparar nuestro cuerpo para que lleve cabo de forma eficaz una conducta determinada que pueda dar respuesta a las demandas del entorno, en el caso del ejemplo planteado, uno de esos comportamientos asertivos sería huir.
  • Funciones Sociales: Por otro lado, la expresión de las emociones ayuda en las relaciones interpersonales, es decir, favorecen la predicción del comportamiento de los demás, generando la creación de las redes sociales de apoyo, llámense familia, amigos, grupos de consejería.
  • Existe una relación intrínseca entre motivación y emoción; cualquier actividad ejecutada por el ser humano será vivenciada de una forma más motivante en la medida en que las emociones se perciben al realizarla de una manera más intensa.

Cuando sentimos emociones positivas como el amor, aceptación, gratitud; estas nos permiten desarrollarnos envueltos en felicidad, paz y deseos de emprender proyectos, sabiendo que a pesar de tener obstáculos podremos superarlos. Por el contrario, cuando experimentamos emociones negativas, tales como culpa, tristeza, frustración; es común entonces sentirnos atascados, en una lucha constante con nosotros mismos, llegando en algunos casos a presentar síntomas relacionados con ansiedad o depresión.

Surge entonces la necesidad de conocer cómo manejar y mantener un equilibrio entre nuestras emociones y su expresión, lo anterior es lo que se denomina Gestión de las emociones. En otras palabras, debemos ser capaces de desarrollar habilidades que nos permitan reconocer, aceptar y quizás regular lo que sentimos, de manera de que se mantenga nuestra salud psicológica.

En los últimos años, se ha venido utilizando el término Inteligencia Emocional, siendo el autor más conocido acerca de este tema Daniel Goleman, quien desde 1995 viene realizando estudios al respecto, donde se puede concluir que en la medida en que reconocemos nuestras propias emociones estaremos en capacidad de identificar y entender las de los demás, lo que nos permite motivarnos a nosotros y al entorno, lo que al final transmite tranquilidad a pesar de las dificultades, tolerancia a la frustración, generando estructura sociales donde los individuos son capaces de adaptarse a los retos del día a día con relativa facilidad.

En este orden de ideas, es importante establecer algunos elementos básicos de auto gestión emocional:

  • Acéptate como eres: Cuando nos analizamos en términos de fortalezas y debilidades, es probable que encontremos elementos negativos que no nos agraden. Pero el haberlos identificado es el primer paso para aceptarlos y trabajar en ellos, partiendo de la base de que no somos perfectos, sino individuos en un constante desarrollo.
  • Se positivo: En la gestión de nuestras emociones juega un papel importante “la voluntad” es decir, hacer consciente la necesidad de trabajar en la corrección de aquello que nos incomoda, teniendo una actitud positiva, donde nos comprometemos activamente en dicho trabajo.
  • Cambia tu visión acerca de la crítica: Algunas personas pueden ser sensibles a recibir algún tipo de comentario negativo, aprendamos a ver las críticas como oportunidades de mejorar, en esa medida, nuestra interpretación del mundo cambiará, y conservaremos el equilibrio.
  • Date la oportunidad de escuchar a los demás: Si buscamos entender a los demás, practiquemos la “escucha activa”, casi siempre cuando estamos conversando con otra persona, solo la “oímos”, porque estamos pensando en lo que vamos a responder. El prestar atención al otro, nos da la oportunidad de analizar su lenguaje corporal, sus silencios, y obtener una idea más amplia de lo que nos quiere transmitir, si somos “escuchas activos”, logramos entender su discurso y ser empáticos, lo que es la base de las relaciones sociales asertivas.

  • Finalmente, te invito a mantener vínculos afectivos significativos y sólidos, lo que se logra en la medida en que aprendamos a expresar nuestras emociones más íntimas de forma efectiva como el cariño y el respeto. Unido a lo anterior, es necesario saber responder de manera adecuada cuando el otro no lo hace. No se trata de ir por la vida haciendo visible todo lo que sentimos, sino hacerlo en su justa medida.

    En la medida en que trabajemos en nuestra inteligencia emocional, seremos personas más seguras en todas nuestras esferas de influencia (personal, familiar, académica, laboral) dado que podremos comunicar cómo nos sentimos, controlar nuestras emociones y sobre todo no herir a los demás.