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Papel de la psicología en los cuidados paliativos

Guzman Psychotherapy

Se conoce como cuidados paliativos a la atención integral y activa de los pacientes, cuya enfermedad ya no responde a un tratamiento curativo. Llegados a este punto, el principal objetivo como profesionales es aliviar, hasta donde sea posible, el sufrimiento del paciente y de sus seres queridos.

¿Te estarás preguntando qué puede hacer un Psicólogo dentro un servicio de cuidados paliativos?

En primer lugar, es necesario recalcar que además de tratar problemas médicos y físicos, los cuidados paliativos también sirven para abordar todo tipo de problemas emocionales, psicológicos, sociales o espirituales que la persona pueda presentar. En definitiva, toda fuente de malestar que pueda presentar la persona y que se vea agravada por la situación de enfermedad severa.

Es precisamente en el ámbito de los problemas emocionales donde la psicología de los cuidados paliativos puede servir de gran ayuda a cualquier persona enferma y contribuir notablemente a mejorar su estado emocional, así como a dar apoyo y asistencia a sus familiares e incluso al personal sanitario que la atiende.

Específicamente, las funciones de un Psicólogo dentro de un esquema de cuidados paliativos son:

  • Apoyo y/o Psicoeducación familiar: El soporte a los familiares de una persona enferma resulta de gran importancia para su salud mental, y también física, algo que generalmente no se tiene demasiado en cuenta en nuestra sociedad, aunque cada vez vemos más avances en ese sentido. Uno de los objetivos principales de los psicólogos en el ámbito de los cuidados paliativos es el de acompañar y dar apoyo a familiares que están pasando por un duelo intenso, un duelo que empieza siempre antes de la muerte del familiar.
  • Adaptarse a las necesidades del paciente: Una intervención individualizada y especifica en todo momento al paciente que se está tratando es esencial en cualquier proceso de cuidados paliativos desde el ámbito de la psicología. Él psicólogo profesional está calificado para adaptarse en todo momento a variables esenciales como la edad o las capacidades cognitivas de la persona atendida (esencial en casos de demencias y trastornos neurodegenerativos como por ejemplo el Alzheimer).
  • Ayudar a identificar y gestionar las emociones: En especial el apoyo en la gestión de los aspectos subjetivos en la toma de conciencia de la muerte (tanto la mortalidad de uno mismo como la de los seres queridos). Este apoyo se realiza en primer lugar aprendiendo a identificar las emociones que la persona tiene, poniendo nombre a cada una de ellas y facilitando su expresión con el terapeuta, para su posterior análisis.
  • Identificar en todo momento las necesidades del enfermo: Eso se consigue habitualmente mediante un proceso de terapia psicológica en forma de charla que consiste en brindar las herramientas y estrategias más útiles para que la persona consiga poner en palabras sus prioridades, necesidades, miedos o inquietudes frente a la muerte.
  • Apoyo emocional: Para tratar con éxito cualquiera de estas alteraciones es necesario, como profesionales, contar con un extenso repertorio de habilidades sociales, entre las que destacan la empatía, la escucha activa, las herramientas básicas de comunicación, la no asunción de nada que no diga la persona. Y todo ello debe hacerse evitando dar falsas esperanzas.

El objetivo es “devolver dignidad, volver a armarla cuando se desarma”. Ya que hay un reconocimiento de la extrema vulnerabilidad por la que está atravesando el paciente cuando necesita ser asistido por otros. No debe nunca ser sin respeto.

Quienes trabaja en Cuidados Paliativos, deciden seguir adelante a pesar de todo porque es en lo que creen. Están convencidos de que es posible trabajar para generar mejores espacios desde los cuales acompañar al paciente y a su familia.